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rua

Primeras semanas sin el Juanele.

Primeras semanas sin el Juanele. Los psicoanalistas se han puesto las botas analizando por activa y por pasiva las relaciones subconscientes del hombre con su coche, y ahí cabe todo, una salida a la agresividad latente, el morro como una prolongación del pene, la velocidad como sublimación del orgasmo, y patatín y patatán.
Para mí, el coche sigue siendo masculino. No soy italiano, donde el automóvil es “la máquina”, y puestos a buscar oscuras implicaciones para alimentar a psicoanalistas en paro, tengo que decir de antemano que, por suerte o por desgracia, no soy homosexual, y el hecho de haber bautizado a mi coche con el nombre de Juanele no tiene nada que ver con el sexo del subconsciente o con el subconsciente del sexo, pues sabido es que el orden de los factores no altera el producto sexual bruto.
Chorradas aparte, el Juanele ha sido mi gran compañero de farra. Recorrí con él cinco o seis veces España, participé, gracias a él, en un montón de fiestas y de juergas, y dentro de él, dormí, bebí, follé y me entusiasmé con la vida.
Llevo unas semanas sin el Juanele y me resisto a comprar otro coche. No quiero tener algo que tenga que volver a bautizar. Me refugio en la excusa del contable, me sale más barato alquilar un coche distinto cada fin de semana, que comprar uno y cargar con los gastos de parking, impuestos y reparaciones.
El psicoanalista me diría que eso es precisamente lo que suele suceder cuando se te acaba un gran amor. Que antes de buscar desesperadamente otro que lo sustituya, hay una etapa intermedia donde uno se entrega al sexo sin compromiso, aquí te pillo, aquí te mato, aquí te tengo, aquí te dejo, tal y como se hace cuando uno alquila un coche. Se usa a tope, se devuelve y se olvida.
Igual tienen razón los psicoanalistas.
Pues que les den.

2 comentarios

Chorche -

Leo al padre de mi amiga (después de verlo en TV3), y recuerdo a mi fura. Ese 127 blanco tuneado que subió a los pirineos mil veces y bajo a murcia otras tantas. Que se fue de fiestas de pueblos y que soporto los embates de la meteorología y de la fisiología. Que recorrió acantilados imposibles y que pisó barrios chungos en búsqueda de paraisos imposibles. In memoriam. A veces odio TMB.

tu hija -

a veces echo de menos a juanele yo también...