A cada cerdo le llega su San Martín.

Ahora, como gallinas cluecas o gallitos eculados, estas heces se acogen a sagrado, se la cogen con un papel de fumar y exhiben credenciales democráticas, constitucionales y de los grandes expresos europeos, clamando por sus derechos humanos cual si fueran hijos de la Madre Calcuta, y no se descarta que más de uno se pegue un tiro en la pierna o se largue a desvirgar monas a Pernambuco, cuando se entere que el nuevo esposo de una famosa, bastante maltratada por esas víboras a sueldo, se ha hecho con las películas y cada mañana se levanta con menos fuerzas para resistir la tentación de emitirlas, a modo de venganza siciliana, en una de sus televisiones privadas.
Y mientras tanto, los alevines de periodistas, condenados a galeras, haciendo 30 trabajos en un mes.
1 comentario
Fake Guillamet -
Señor, por favor, deje vd. de lanzarnos puyas. Se está convirtiendo en el azote de la Pompeu Fabra.
Hable vd. de vino, hombre, expláyese, ¡expláyese!